Una vivencia especial

por | Mar 20, 2020 | General

El fenómeno que estamos viviendo a raíz de la propagación del coronavirus constituye una vivencia especial que debería dar pie a una reflexión que vaya más allá de las cuestiones estrictamente prácticas. Como centro educativo que somos debemos aprovechar la circunstancia para acompañar a nuestros alumnos en una visión más comprometida de la vida. Educar es mucho más que explicar objetivamente los acontecimientos (qué es el coronavirus y cómo se contagia). Supone aprovechar las circunstancias de la vida para dar sentido a la misma. Creemos que esta ya casi pandemia es una oportunidad.

Estamos ante una manifestación clara de nuestra propia fragilidad no solo personal, la posibilidad de ser contagiado, sino estructural, el sistema económico y social del bienestar. A menudo vivimos en la inconsciencia de una pretendida seguridad y soñamos con un quimérico poder de controlarlo todo como si realmente fuéramos los señores absolutos de nuestro devenir. Además esta misma fragilidad nos hace caer en la cuenta de la igualdad básica de todos los seres humanos. Lo que nos une es mucho más que lo que nos separa por muchas fronteras que queremos establecer. Somos nosotros los que establecemos las diferencias y las barreras, no la naturaleza humana. Todos estamos viviendo en una casa común y es responsabilidad de todos su cuidado y protección empezando por el cuidado de los más débiles, en este caso las personas más vulnerables por su edad o por sus debilidades físicas. Su bien depende de nuestro propio comportamiento. No somos seres aislados. Por el mero hecho de habitar este planeta los destinos de todos los hombres y mujeres que lo habitamos están entrelazados. No cabe desentenderse del destino del otro en especial del más débil. Mi sencillo gesto de higiene, por muy pequeño que parezca, es el servicio que yo puedo hacer al bien común. Ojalá este lamentable fenómeno despierte en todos nosotros nuestra vocación de ciudadanía universal y nos anime a considerarnos miembros unos de otros. O, con expresión feliz y recientemente acuñada, nos abramos a una “cuidadanía” universal: un modo de vivir basado en el cuidado de todo lo que somos y nos rodea alejados de toda vivencia materialista y utilitarista de nuestro mundo.

De momento nos urgen las cuestiones prácticas pero vamos a ir pensando de qué manera podemos trabajar sobre este fenómeno con nuestros alumnos a la vuelta. Hay otros aspectos de esta situación que podrán ser motivo de acción educativa por nuestra parte como son la autonomía, la convivencia familiar, la capacidad de comprometerse con unas normas recomendadas, etc.

Javier Cortés Director del colegio Marianista de Donosti SUMMA Aldapeta